El mandatario se enfrenta a críticas de analistas y consumidores que lo señalan de elevar el costo de vida en el país debido a su política de aranceles y el conflicto contra Irán.
El presidente estadounidense, Donald Trump, encara en la última semana antes de las elecciones legislativas unos días cruciales en el plano económico, con la celebración de una reunión de la Reserva Federal que se podría saldar con una nueva alza en las tasas de interés en un panorama marcado por la impopularidad de los republicanos ante el aumento de lainflación.
El banco central estadounidense celebra el martes y el miércoles su primera junta de política monetaria desde que en septiembre apostara por incrementar el referencial en 25 puntos de tasa (dejándolo en 3.75-4%), en lo que supuso el primer incremento en más de tres años.
Aquella decisión complicó los argumentos que los republicanos, y ante todo Trump, venían defendiendo sobre su compromiso de aliviar una inflación heredada de Joe Biden que estaba en niveles no vistos desde hace cuatro décadas.
Con el índice de precios al consumidor (IPC) y el deflactor de gastos en consumo personal (PCE), un indicador que la Fed suele tener incluso más en cuenta a la hora de enfocar su política monetaria, mostrando incrementos medios en Estados Unidos del 3.5% interanual en los tres últimos meses, la Fed ha tenido que mover ficha y se da por hecho que volverá a hacerlo antes de que acabe el año.





