Las autoridades añadieron que continúan los trabajos de identificación de las víctimas y que el proceso tomará tiempo; los lesionados serán trasladados a Alemania, Francia e Italia.
El incendio en un resort alpino suizo durante una fiesta de Año Nuevo dejó 40 personas muertas y otras 115 resultaron heridas, la mayoría de gravedad.
El resort de Crans-Montana es más conocido como un lugar internacional de esquí y golf, y durante la noche su bar Le Constellation se transformó de una escena de fiesta en el sitio a una de las peores tragedias de Suiza.
Las autoridades trabajan para identificar a las víctimas e informar a sus familias, pero el proceso “tomará tiempo y por el momento es prematuro dar una cifra más precisa”, apuntó Gisler, que agregó que la comunidad está “devastada”.
Algunos de los casos más graves de víctimas con quemaduras muy graves y extendidas serán trasladados a Alemania, Francia e Italia, que han ofrecido su apoyo al Gobierno suizo ante esta tragedia.
Beatrice Pilloud, fiscal general del estado, indicó que era demasiado pronto para determinar la causa del incendio. Los expertos aún no han podido entrar al local.
“En ningún momento se planteó la posibilidad de que se trate de un ataque”, declaró Pilloud.
Helicópteros y ambulancias acudieron rápidamente al lugar para asistir a las víctimas, algunas de ellas llegadas desde distintos países, de acuerdo con las autoridades.
Una noche de fiesta convertida en tragedia.
Axel Clavier, un parisino de 16 años que sobrevivió al incendio, describió el “caos total” dentro del bar. Uno de sus amigos murió y “dos o tres estaban desaparecidos“, declaró a The Associated Press.
Él indicó que no vio cuando comenzó el incendio, pero sí vio llegar a las camareras con botellas de champán y bengalas.
Clavier comentó que sentía que se asfixiaba y que al principio se escondía detrás de una mesa, luego subió corriendo las escaleras e intentó usar una mesa para romper una ventana de plexiglás. Esta se desprendió de su marco, lo que le permitió escapar.
Perdió su chaqueta, zapatos, teléfono y tarjeta bancaria cuando huía, pero “sigo vivo y son sólo cosas”.





