Asitir al cine en familia puede implicar un gasto cercano a $1,600 para cinco personas; y una salida a una plaza comercial puede superar los $1,200.
Las actividades vacacionales como campamentos, visitas al cine, salidas recreativas y viajes cortos en Semana Santa registraron un incremento promedio del 16.5% en su costo durante el 2026, en comparación con el año anterior, de acuerdo con un monitoreo de la Alianza Nacional de Pequeños Comerciantes (ANPEC).
El organismo realizó un sondeo de mercado para estimar el gasto que implica este periodo tanto en términos de ocupación como de esparcimiento para niñas, niños y jóvenes. Entre las opciones más demandadas se encuentran los campamentos —deportivos, culturales o académicos—, cuyos precios oscilan entre mil 800 y 3 mil 500 pesos por semana por menor. Considerando las dos semanas de vacaciones (Semana Santa y Pascua), el gasto puede alcanzar hasta 7 mil pesos por persona.
Otras actividades también representan un desembolso significativo. Por ejemplo, asistir al cine en familia puede implicar un gasto cercano a mil 600 pesos para cinco personas, incluyendo boletos, alimentos y transporte. De igual forma, una salida a una plaza comercial, que contemple comida rápida y traslados, puede superar los mil 200 pesos.
Las actividades al aire libre tampoco quedan exentas de este aumento. Una visita a un balneario puede costar hasta 4 mil 250 pesos, considerando entradas, alimentos y transporte. Incluso un picnic en un parque público, aunque más económico, puede representar un gasto cercano a mil pesos al incluir traslados y algunos antojitos.
Para quienes optan por viajes, una escapada de cuatro días y tres noches a destinos de playa o pueblos mágicos puede oscilar entre 21 mil y 25 mil pesos. Este cálculo contempla transporte terrestre, hospedaje y alimentos en destinos cercanos a la Ciudad de México, como Acapulco, Veracruz, Ixtapan, San Miguel de Allende y Puebla.
En conjunto, estas alternativas reflejan un incremento promedio del 16.5% respecto al año pasado, evidenciando el impacto de la inflación en los costos de actividades recreativas y turísticas.
El periodo vacacional de Semana Santa y Pascua es uno de los más esperados en México. En 2026, el receso escolar se lleva a cabo del 27 de marzo al 13 de abril. Durante estos días, la dinámica familiar cambia: los menores permanecen en casa, lo que obliga a reorganizar rutinas y a considerar quién se encargará de su cuidado y cómo se ocupará su tiempo libre.
“Las vacaciones de Semana Santa no solo representan un periodo de descanso, sino también un momento de presión económica para los hogares. Muchas familias optan por no salir de viaje; sin embargo, tener a los hijos en casa incrementa gastos como alimentación, servicios —agua, luz y gas— y entretenimiento, además de posibles costos adicionales por su cuidado cuando los padres continúan trabajando”, explicó Cuauhtémoc Rivera, presidente de ANPEC.
Esta decisión también repercute en el consumo local y favorece a los pequeños comercios. Al no asistir a la escuela, niñas, niños y jóvenes incrementan sus visitas a las tiendas de barrio, lo que dinamiza las ventas. En este contexto, las familias buscan equilibrar el descanso con su presupuesto, conscientes de que cada actividad recreativa implica un gasto adicional, muchas veces no contemplado.
La ANPEC reiteró su reconocimiento al derecho al descanso de las familias mexicanas y a la alegría que las vacaciones generan en la niñez y juventud, aunque advirtió que este periodo se desarrolla en un entorno económico global incierto y complejo.





