Diagnóstico oportuno, principal desafío.
La estadística de la Dirección General de Epidemiología sobre Displasias y Neoplasias revela que, en el estado de Chihuahua, se detecta un promedio de 280 casos nuevos de cáncer de próstata anualmente.
Durante los primeros diez meses de 2025, se han detectado 262 casos en la entidad, lo que la posiciona en el cuarto lugar a nivel nacional en incidencia. Para el mismo periodo, en 2024 y 2023, la entidad reportó 265 y 268 casos, respectivamente. El total de casos detectados en Chihuahua fue de 279 en 2024 y 283 en 2023.
A nivel nacional, en 2025 se han detectado 5,969 casos. Esta cifra es superior a la registrada en los primeros diez meses de 2024 (5,705) y 2023 (5,690). Aunque el cáncer de próstata es curable en un 90 por ciento, la mayor parte se diagnostica en etapas avanzadas.
En lo que va del año, los estados con el mayor número de casos nuevos son:
1. Jalisco (1,310)
2. Ciudad de México (325)
3. Yucatán (294)
4. Chihuahua (262)
5. Coahuila (235)
En contraste, las entidades que registran las cifras más bajas son Quintana Roo (13), Tlaxcala (18), Zacatecas (21), Veracruz (21), Campeche (33) y Durango (36).
El médico urólogo Juan Eduardo Vega señaló que uno de cada seis hombres en México corre el riesgo de desarrollar cáncer de próstata. A pesar de que es una enfermedad altamente curable si se detecta a tiempo, la mayoría de los pacientes llega a la consulta en etapas muy avanzadas.
El Dr. Vega destacó que estudios de la Organización Mundial de la Salud (OMS) muestran que la tasa de detección en México es de media a baja en comparación con países como Canadá.
Indicó que, si bien la estadística varía entre estados, en general, la población mexicana no mantiene un buen control ni seguimiento de este padecimiento, el cual es el cáncer más común en varones a nivel mundial.
Aunque el tamizaje se recomienda iniciar a los 45 años, solo el 2% de los casos se diagnostican antes de los 50. La edad promedio de diagnóstico se sitúa entre los 65 y 70 años.
Entre los factores de riesgo más importantes, se encuentran la genética (parentesco), la calidad de la testosterona, el tabaquismo (por la exposición a químicos que alteran los andrógenos), la poca eyaculación y el consumo de alimentos procesados.
El especialista mencionó que en etapas iniciales, los tumores son asintomáticos: no presentan sangrado, dolor, ardor, e incluso a veces no causan problemas urinarios, de ahí la vital importancia de la revisión preventiva.
Sobre los tratamientos, incluyen cirugía, terapias para reducir el tumor si está fuera de la próstata, y radioterapia, según sea el caso.
Finalmente, el urólogo hizo hincapié en la necesidad de eliminar el tabú sobre el tamizaje y comprender que el diagnóstico oportuno es la única y mejor manera de lograr que el cáncer de próstata sea curable.





