El análisis de Víctor Quintana Silveyra, director de Cosyddhac, señala que 11 municipios registraron una reducción conjunta de 10.46% en su población, en un contexto marcado por violencia y desplazamiento forzado.
Once municipios de la Sierra Tarahumara perdieron en conjunto 21 mil 597 habitantes entre 2020 y 2025, lo que representa una reducción de 10.46 por ciento, pese a que la región se caracteriza por mantener tasas de natalidad elevadas. Así lo señala un análisis de Víctor Quintana Silveyra, director de la Comisión de Solidaridad y Defensa de los Derechos Humanos (Cosyddhac), elaborado con base en datos del INEGI. La Encuesta Intercensal 2025 permite comparar la población a nivel municipal.
Los municipios considerados —Guadalupe y Calvo, Morelos, Urique, Guachochi, Balleza, Bocoyna, Uruachi, Carichí, Batopilas, Chínipas y Maguarichi— pasaron de sumar 206 mil 658 habitantes en 2020 a 185 mil 061 en 2025.
Víctor Quintana señaló que este comportamiento resulta relevante frente al crecimiento demográfico registrado en el estado durante el mismo periodo y planteó que una de las principales explicaciones podría encontrarse en el desplazamiento forzado provocado por la violencia en distintas comunidades de la Sierra Tarahumara.
El municipio con la mayor disminución porcentual fue Guadalupe y Calvo, con 22.81 por ciento menos habitantes, seguido por Morelos, con una reducción de 21.93 por ciento, y Balleza, con 19.96 por ciento. En estos municipios, la pérdida equivale prácticamente a uno de cada cinco habitantes.
También registraron descensos importantes Batopilas, con 15.52 por ciento, y Uruachi, con 15.06 por ciento, de acuerdo con los datos utilizados en el análisis. Este comportamiento contrasta con el crecimiento poblacional estatal reportado por el INEGI para el periodo intercensal.
El doctor Quintana destacó que el caso de Guadalupe y Calvo resulta especialmente significativo por tratarse de uno de los municipios donde se ha documentado una fuerte presencia de violencia criminal y desplazamiento de habitantes. A juicio de Cosyddhac, la reducción poblacional puede ser un indicador de la salida de familias y comunidades de sus lugares de origen.
El análisis también advierte sobre la existencia de un posible subregistro de personas desplazadas, tanto por la dificultad para identificar a quienes abandonan sus comunidades como por la falta de información sobre los lugares a los que llegan. La propia EIC 2025 incorporó el desplazamiento forzado interno entre los temas captados a nivel de vivienda.
En el caso de Moris, municipio que también ha enfrentado desplazamiento forzado en algunas de sus localidades, sus datos no fueron incluidos en la comparación presentada, por lo que no fue posible establecer su variación poblacional entre ambos ejercicios.
Ante este panorama, Cosyddhac llamó a atender las causas que originan el desplazamiento en las comunidades de la Sierra Tarahumara y planteó una estrategia integral que involucre a los distintos órdenes de gobierno, tanto para brindar atención a las personas desplazadas como para prevenir las violencias que provocan el abandono de las comunidades.





