A nivel nacional, en promedio, por cada 100 pesos que gana un hombre, una mujer percibe 86, lo que equivale a una diferencia de 14%.
Al cierre de 2025, Chihuahua se ubicó como la entidad con el menor porcentaje de mujeres en la informalidad, con una tasa de 31.3%; le siguieron Baja California Sur (37%) y Baja California (46.3%). En contraste, Oaxaca (78.5%), Guerrero (76%) y Chiapas (71%) presentaron los niveles más altos de informalidad femenina.
Esto de acuerdo con el monitor “Mujeres en la Economía 2025” del Instituto Mexicano para la Competitividad (IMCO), que analiza la participación y condiciones laborales de las mujeres en el país.
Entre 2005 y 2025, la tasa de participación económica de las mujeres en México pasó de 41% a 46%, un avance moderado que aún se mantiene distante de la participación de los hombres (75%). Aunque la brecha de género es de 29 puntos porcentuales, esta se redujo en 11 puntos durante las últimas dos décadas. La disminución obedece tanto al crecimiento sostenido en la participación femenina —con una tasa promedio anual de 0.5%— como a la ligera reducción en la participación masculina (-0.4%).
Pese a los avances, la informalidad continúa siendo elevada, especialmente entre las mujeres, con una tasa nacional de 55%, frente a 49% en los hombres. Esta diferencia se mantiene prácticamente sin cambios desde 2005. Si bien la informalidad puede ofrecer mayor flexibilidad, también implica menores niveles de seguridad social, estabilidad laboral e ingresos, lo que profundiza las desigualdades.
La brecha salarial también persiste: en promedio, por cada 100 pesos que gana un hombre, una mujer percibe 86, lo que equivale a una diferencia de 14%. Esta disparidad responde a factores estructuralescomo la concentración femenina en ciertos sectores, su mayor presencia en la informalidad y las interrupciones laborales relacionadas con responsabilidades de cuidado.
Las mujeres realizan el 73% del trabajo doméstico y de cuidados no remunerado. El valor económico de estas actividades equivale al 24% del PIB nacional —la misma proporción que en 2020— y supera el aportede sectores estratégicos como la industria manufacturera (20%) y el comercio (19%).
De acuerdo con el informe Estados #ConLupaDeGénero 2025, ninguna entidad federativa ofrece condiciones laborales óptimas para el pleno desarrollo económico de las mujeres. Solo seis estadossuperan una tasa de participación femenina del 50%: Baja California Sur, Colima, Ciudad de México, Nayarit, Yucatán y Quintana Roo. En el extremo opuesto se encuentran Veracruz y Zacatecas (41%), así como Tabasco (38.5%) y Chiapas (30%).
El nivel educativo es un factor determinante para la participación económica. En Ciudad de México, Baja California Sur y Sinaloa, más de la mitad de las mujeres cuenta con al menos bachillerato. Por el contrario, en Guerrero, Oaxaca y Chiapas esta proporción ronda el 30%.
La inseguridad también limita las oportunidades económicas. En Colima y el Estado de México, más de un tercio de las mujeres dejó de utilizar el transporte público por temor a ser víctima de un delito, lo que restringe su movilidad y acceso al mercado laboral.
El IMCO destacó que impulsar la participación femenina es clave para fortalecer el crecimiento económico del país. Reducir las brechas en el acceso al empleo, mejorar la calidad de las oportunidades laborales y redistribuir el trabajo de cuidadospermitirá aprovechar plenamente el talento de las mujeres.
El monitor Mujeres en la Economía 2025 integra más de 40 indicadores sobre participación económica y condiciones laborales a nivel nacional, estatal y en las alcaldías de la Ciudad de México. Más que un repositorio de datos, se trata de una herramienta diseñada para facilitar el análisis y contribuir a la formulación de políticas públicas más inclusivas.





