Camargo.- La participación de los padres de familia continúa siendo fundamental para solventar las necesidades cotidianas de las escuelas, ya que los planteles no reciben directamente recursos económicos para gastos como limpieza, reparaciones menores o insumos básicos, explicó Manuel Grajeda, inspector de la Sexta Zona Escolar.
A casi un mes del arranque del ciclo escolar, Grajeda estimó que entre el 65 y 70 por ciento de las familias ya realizó la aportación voluntaria establecida en sus respectivos planteles. El porcentaje varía entre escuelas, pues existen algunas donde la participación de los padres registra un avance mayor.
El inspector insistió en que estas aportaciones son voluntarias y que los recursos recaudados permiten resolver necesidades que aparecen durante todo el ciclo escolar, desde la limpieza de salones y baños hasta reparaciones de goteras, fugas de agua, instalaciones eléctricas o cambio de lámparas.
Explicó que, aunque la educación pública es gratuita, mantener en condiciones adecuadas los edificios representa gastos constantes. Además, señaló que actualmente los costos de materiales y trabajos de construcción hacen más complicado atender las necesidades con los recursos disponibles.
Grajeda destacó que existen planteles donde la organización y participación de las familias ha permitido realizar mejoras importantes. Mencionó como ejemplo la escuela 2212, cuyas instalaciones han recibido diferentes trabajos gracias a las aportaciones y actividades impulsadas por la comunidad escolar.
Sobre la posibilidad de que un alumno pueda ser rechazado por no haber pagado una cuota, aseguró que no existen reportes en la Zona Escolar Número 6 de estudiantes a quienes se les haya impedido ingresar a clases por esta causa.
Indicó que tanto maestros como directores conocen la normativa que deben respetar. Aunque reconoció que algunas sociedades de padres pueden insistir a las familias que todavía no realizan su aportación, aclaró que los servidores públicos de las escuelas no deben condicionar el servicio educativo.
También precisó que el dinero recaudado no queda bajo el control directo de los directores. Su función, junto con el personal docente, consiste en identificar las necesidades del plantel y plantearlas dentro de un programa de trabajo, mientras que la administración de los recursos corresponde a las sociedades de padres de familia.
En la mayoría de los planteles, añadió, se utilizan cuentas mancomunadas en las que participan el presidente y el tesorero de la sociedad de padres, quienes se encargan del manejo económico y de cubrir las necesidades previamente planteadas.
Grajeda explicó además que las escuelas actualmente no reciben dinero en efectivo para comprar artículos como papel sanitario, productos de limpieza o cubrir otros gastos cotidianos. Recordó que años atrás existía un esquema mediante el cual se entregaban escobas, trapeadores, recogedores y algunos insumos, aunque dichas dotaciones dejaron de recibirse desde hace varios ciclos escolares.
Finalmente, señaló que sí existen apoyos gubernamentales que pueden obtenerse mediante gestiones para infraestructura y equipamiento, como bancas, escritorios, pizarrones y aires acondicionados; sin embargo, las necesidades cotidianas de mantenimiento continúan dependiendo en gran medida de la participación de las familias.





