El Partido Demócrata recuperó el control del Senado de Estados Unidos tras arrebatar a los republicanos escaños en Iowa, Ohio, Carolina del Sur, Carolina del Norte, Kansas y Texas, resultado que representa un revés para Donald Trump y permitirá a la oposición aumentar su influencia y supervisión sobre el gobierno federal.
Este martes 3 de noviembre, el Partido Republicano y el presidente Donald Trump sufrieron un revés electoral que provocará un cambio político que impactará los últimos años de gobierno de la actual administración.
Aunque Trump fue conciliador tras conocer los resultados y reconoció la victoria demócrata -incluso adelantó que trabajaría con sus rivales-, después usó Truth Social para recordar que puede gobernar con vetos y decretos.
Y es que la derrota republicana en la Cámara de Representantes y en el Senado pone un freno para Donald Trump en los dos años que le quedan al frente de la Casa Blanca.
La fecha clave será enero, cuando los nuevos legisladores electos tomen sus posiciones en ambas cámaras y comiencen a dictar la agenda legislativa, influir en el presupuesto federal e iniciar investigaciones contra el presidente y sus allegados, según especialistas y expertos en temas políticos.
A pesar de ello, Trump conservará su amplio margen de maniobra en numerosos temas, además de herramientas que le permitirán ir navegando en aguas turbulentas.





